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Cómo probar la comodidad de una silla de oficina

¿Alguna vez te has preguntado cómo se mide el confort de una silla de oficina? El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) ha llevado a cabo estudios con el objetivo de evaluar las condiciones ergonómicas de las sillas de oficina. Es decir, cómo conseguir que un lugar, en el que pasamos gran parte de la jornada laboral, te reconforte en vez de hacer las horas interminables.

La evaluación que realiza el IBV comprende diferentes aspectos de la comodidad de tu asiento, como la dimensión, el respaldo, la relación molestias en el cuerpo y paso del tiempo, el diseño y la distribución de las presiones. El estudio va encaminado a detectar  posibles  problemas  de  la  silla  en  cuanto a comodidad  y  funcionalidad  relacionados con estos aspectos.

Pruebas de confort

El análisis de las sillas para ver cómo se puede hacer que sean lo más confortables posible, distingue tres grupos de pruebas:

La primera tiene que ver con la adecuación dimensional. Se mide de forma geométrica la concordancia entre las dimensiones del producto y la función a la que está destinado. Estas mediciones se realizan con un simulador de carga de respaldo y de asiento, el cual permite obtener  las  dimensiones  de  la  silla  en  condiciones  similares  a  las  del  uso. Se tiene en cuenta la altura, la anchura, la profundidad útil y la inclinación del asiento, al igual que otras mediciones del respaldo y de los reposabrazos – si los hubiera –.

La siguiente prueba tiene que ver de forma directa con el confort. Se realizan pruebas subjetivas en las que se cuantifica, mediante encuestas a  los  potenciales  usuarios,  el  nivel  de  confort  global,  la  aparición  de  molestias  en   distintas  partes  del  cuerpo  y  la  opinión  que tienen sobre sus características. El procedimiento tiene en cuenta tres partes: test de confort general; test de molestias en partes del cuerpo; y test de juicios subjetivos sobre características del producto.

Se simulan las  condiciones  reales  de  uso  del  producto. La  muestra de usuarios que  realizan  las  pruebas  se compone por 12 sujetos (6 hombres y 6 mujeres) durante 1.5 horas.

Primero, el sujeto se sienta en la silla de oficina objeto de evaluación sin  indicaciones  sobre  la  postura  que  debe  adoptar.  De esta forma, se trata de evaluar su comportamiento espontáneo; después, el  sujeto  rellena  los  cuestionarios  correspondientes  al  test de confort general y al test de molestias en partes del cuerpo. En el primero marca su estado de confort en ese momento, y en el segundo, debe marcar  las  zonas  del  cuerpo  en  las  que  aprecie  molestias; estas encuestas se vuelven a pasar a los 30, 60, y 90 minutos; al final, el sujeto responde al test de juicios subjetivos sobre las características  del  producto.

Gracias a esta prueba se observa la evolución en el nivel de disconfort, el cual tiene una pendiente positiva a raíz de las molestias. ¿Quién no ha sentido esta incomodidad tras pasar horas y horas en la silla de su oficina?

Por último, las pruebas biomecánicas permiten conocer determinados parámetros corporales asociados con los niveles de confort de los sujetos, tales como la distribución de presiones sobre el asiento y el nivel de uso del respaldo. Con todos estos datos, los analistas certifican que si la silla de oficina cuenta con los niveles óptimos de ergonomía, para catalogarla como tal.

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