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Lo que los espacios abiertos provocan en las oficinas

Según diversos estudios, crear espacios abiertos en la oficina puede ser fundamental para que el empleado no se sienta encerrado y su trabajo sea mucho más eficiente. Pero esto puede tener sus pros y sus contras. Si eres de los que piensan que tener todo bien ordenado es importante para que tu trabajo no se vea impedido por distracciones, quizá estés equivocado.

Compartir una oficina abierta puede ser revelador para los empleados, sobre todo con el objetivo de incrementar la productividad y la colaboración. Un piso sin paredes donde todos los empleados se puedan ver puede incentivar la mejora de una empresa, ya que los empleados colaboran más entre ellos.

Havas Chicago es un ejemplo de empresa que ha llevado a cabo este tipo de mejoras. La cooperativa estadounidense gastó 10 millones de dólares en renovar su oficina, de forma que echó abajo muchas paredes y creó áreas comunes para que los empleados pudieran trabajar en equipo. Ahora, la agencia cuenta en Chicago con un edificio de dos plantas, en vez de tres. El Barbarian Group también llevó a cabo estas reformas en sus oficinas de  Nueva York el año pasado, pero de otra manera: se deshicieron de todos los escritorios, excepto uno, el cual tiene forma ondulada y da un espacio de 5 metros a cada uno de sus 125 empleados.

Escritorio en el edificio del Barbarian Group / readthink.com

Escritorio en el edificio del Barbarian Group / readthink.com

La idea, como ya se ha mencionado, es crear espacios abiertos para que todo fluya en una única dirección: el bien de la empresa y el compañerismo. Pero, ¿y si estos métodos son en realidad inútiles y no sirven para aumentar la productividad? Un estudio de 2011 reveló que los empleados que eran trasladados a nuevas oficinas con espacios más amplios reconocían que la comunicación entre compañeros mejoraba, pero que no pasaba lo mismo con la eficacia de su trabajo.

Los riesgos de los espacios abiertos

La problemática proviene fundamentalmente del ruido y las distracciones visuales que pueden tener los empleados a la hora de trabajar, algo que dificulta el trabajo y, sobre todo, la creatividad. En la actualidad el 70% de las oficinas tienen una planta sin paredes, sin tabiques, donde todo es espacioso y los empleados se ven las caras. Si, durante el diseño de su oficina, detecta que necesita amplitud, pero a la vez ciertos espacios de mayor concentración, debe apostar por mamparas de oficina de cristal, que permitan mantener la claridad y la amplitud, sin impedir el aislamiento acústico de ciertas áreas.

Otro de los riesgos proviene de la privacidad. Está muy bien fomentar el compañerismo con espacios abiertos y hacer que todo sea más real; como dirían los americanos, se fomenta el “keep in touch”. Pero no contar con un espacio privado puede hacer perder la concentración como resultado de un constante trato con los compañeros. Además, el estrés puede ser otro aspecto a tener en cuenta si en cada momento se escucha el ruido propio de la oficina. Aquí las mamparas de oficina vuelven a jugar un papel fundamental, de ahí que deban tenerse en cuenta durante el proceso de diseño de una oficina.

Con falta de privacidad, los trabajadores pueden sentir que están de forma constante bajo escrutinio y evaluación, lo que lleva de manera inevitable a un agobio y una mala praxis. Teniendo esto en cuenta, las compañías toman medidas como hacer alguna pequeña partición del espacio o dar a los empleados cascos para tapar ese extra de ruido agobiante.

No obstante, la apertura de espacios puede hacer que empleados de diferentes departamentos conversen y vean de qué manera pueden incrementar la creatividad. Todo va en pos de la mejora de la capacidad de la empresa.

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